África, un continente

AFRICA, un continente. Una obra de Patricia Zangaro, dirigida por Alejandro Ullúa.







jueves, 2 de junio de 2011

Primera crítica: CulturAR

http://www.culturar.com/notas.php?id=3442&PHPSESSID=09d6208baf39b09eeb18fb74aab0b089


TEATRO // AMARGURA Y HASTíO
Por: Gabriela García Morales - 01/06/2011

África, un continente, es una obra inédita de Patricia Zangaro, con puesta y dirección de Alejandro Ullúa que se presenta en el Teatro del Pueblo. Una reflexión sobre la falta de comunicación y compromiso.
África, un continente de Patricia Zangaro, con puesta y dirección de Alejandro Ullúa se presenta con un elenco integrado por Stella Matute, Verónica Hassan, Matías de Padova y Alejo Ortíz.
Cuatro personas se encuentran en distintos momentos en una terraza de un edificio cualquiera de una gran ciudad. Uno de los personajes es una maestra depresiva, con una hija lesbiana que sólo la busca para pedirle dinero. Es una relación áspera y distante. Otro personaje es un joven racista que pretende ser un francotirador autodestructivo y el cuarto un suicida que se detiene al momento de la llegada de la maestra.
Los diálogos son cortos, despojados, algo violentos y casi sin pasión en algunos momentos. Y en otros los gritos y los golpes explotan en escena. Constantemente se repite la frase No me involucre. Una manera sencilla de remarcar la falta de intercambio emocional. Hasta la relación madre hija se ve teñida de incomprensión y falta de escucha.
Las actuaciones son excelentes. Hay gritos, golpes, diálogos entrecortados y un gran sufrimiento contenido. No se ve una sonrisa, apenas esbozan un abrazo entre madre e hija. El hastío y al indiferencia son los referentes típicos de una urbe.
Atraviesan la noche discurriendo expresiones sueltas con una total falta de empatía y comprensión del otro. Una azotea es el escenario, un lugar de nadie, neutro y vacío. Desde allí se ve a un hombre negro que agoniza tirado en la calle desangrándose. Como un continente que se hunde en el olvido, África...un continente se articula en torno a ese otro que no se ve ni se oye, silenciado por el parloteo vacío de la urbe.
Según su autora, nació como una exploración sobre el lenguaje, como una pregunta sobre aquello que hablamos, su necesidad, y sus límites e imposibilidades.
Es una obra potente y movilizadora. Quizás una escenografía más marcada ayudaría a figurar mejor el espacio hostil y ajeno a todo que se sugiere.

No hay comentarios:

Publicar un comentario